Capítulo I
Diario del especialista Dereck.
19 de septiembre 1998.
Ésta mañana, justo al despertar, recordé un hermoso rostro, este era de una bella joven que cuando me encontraba durmiendo, le escuchaba una voz melódica y suave como una ligera brisa en un campo floral, que recitaba una dulce y hermosa canción, cuándo la brisa rosa entre las flores; escuché la voz que, entonaba una alegre melodía tal cuál una canción de cuna.
Varias horas más tarde…
Después de un arduo día de trabajo, de estar y compartir con mis pacientes, descubro que sus problemas psicológicos que me presentan, me están afectando cada vez más; no sé si me estoy volviendo esquizofrénico.
La razón de esto es que cada día que transcurre me siento más abrumado, deprimido y cansado, un tipo de sensación molesta; como cuándo no quieres absolutamente nada, pero, realmente necesitas y quieres profundamente una especie de apoyo que llene ese vacío que hay dentro de ti...
Escribo estas últimas líneas, porque estoy a punto de retirarme hacía mí alcoba.
22 de septiembre de 1998.
Esta mañana me encuentro descansando en casa, me encuentro en mí biblioteca escribiendo estas líneas, para empezar a recopilar información acerca de estas últimas noches, admito que estoy asustado, no tengo palabras para describir como me siento, creo que los asuntos que me muestran mis pacientes ya han comenzado a afectarme a mí mismo…
Recuerdo que las últimas noches, había visto una hermosa joven entonando una alegre melodía, esta se ha desvanecido; cada noche sucede algo peor, estas últimas noches he divisado una espectral y mística sombra en mi alcoba, que interrumpe mis tranquilas noches, algunas veces escucho un susurro que me aterra, estoy perdiendo mí cordura, nunca me había sucedido esto, no sé que hacer, esto no es normal.
Unas horas más tarde…
Escribo estas últimas líneas el día de hoy, porque no recuerdo muy bien lo que esta sucediendo, me siento algo extraño, nada de lo que me sucede tiene sentido alguno. Cuando despierto cada mañana, observo en mí alcoba una sombra extraña que se parece a una dama conocida, pero al reaccionar y observar a mi alrededor no hay nada más que mi habitación y mis pertenencias junto a mí cama; espero que estas líneas me ayuden a descubrir que me ha sucedido, me temo que dejaré de escribir en este diario algún tiempo, mientras tanto, me devolveré a leerlo desde el día en dónde apareció esta joven, espero solucionar esto y poder reanudar éste diario.

